Enfermedades y síntomas, Historias sobre la Dieta Mediterránea

¡Hartos de mocos! Terapia Nutricional en la Rino-sinusitis

7 noviembre, 2017

¡Hartos de mocos verdes persistentes! Nuestros hijos están padeciendo Inflamación de bajo grado. Como aplicar Terapia Nutricional en la Rino-sinusitis persistente.

¡Hartos de Mocos verdes persistentes!

Todos los padres saben lo que son los mocos verdes. A veces marrones, grises, con hilillos rojos, transparentes, espesos, etc., pero siempre persistentes en el tiempo, que hasta el pañuelo se cansa de aburrimiento.

Lo que no saben es que se trata de un indicador del estado pro-inflamatorio de las mucosas infantiles. El sistema inflamatorio de sus hijos está siendo boicoteado y no funciona correctamente.

Los pediatras lo llamamos rino-sinusitis persistente. Los niños apenas pueden respirar por la nariz, por lo que abren la boca hasta para dormir. Suspiran por el día y roncan por la noche en busca de bocanadas de aire más ventajosas. Se paran al correr para recuperar el fuelle. Tosen para eliminar las flemas que generalmente se tragan y con un martilleante toque musical nos alteran la tranquilidad de la noche.

Tanto moco y tanta persistencia que al final las amígdalas y vegetaciones se engordan hasta formar una obstrucción a la entrada del aire y también del alimento. Un taponzaco, que si no le ponemos remedio, solo el otorrino será capaz de resolver en el quirófano con un desconsolado tajo.

Mocos verdes persistentes

“La Guerra de las Galaxias guarderiles”

Al inicio de la guardería los niños se enfrentan a multitud de agentes infecciosos que actúan como desencadenantes del proceso. Es como si los metiéramos en medio de la película de ciencia ficción, en plena pedregada, tras lo cual, lo más probable es que salgan escalabrados.

Inicialmente son virus de pequeña monta o sea “trotamundos callejeros” los que desencadenan el proceso. Cuadro catarral típico con fiebre, malestar, mocos, tos y dolor de garganta. Pero al no resolverse adecuadamente el proceso inflamatorio – no funciona, está descalibrado -, acuden poco a poco a la fiesta las bacterias que estaban por allí, al modo de “pandillas barrio-bajeras” y que no están dispuestas a perder la oportunidad de apuntarse.

Las medicinas convencionales no atinan

No son eficaces para resolver el problema definitivamente, aunque de momento nos pueden ayudar a mejorar los síntomas. Es lo que se llama poner un parche.

Los mucolíticos, des-congestivos, anti-histamínicos y anti-inflamatorios no nos resuelven la contienda. Muchos de ellos están en desuso por sus efectos secundarios, superiores a sus beneficios. ¡A ver si va a ser peor el remedio que la enfermedad!

Son útiles los lavados nasales y los aerosoles ultra-sónicos para remover la mucosidad y que el niño pueda respirar tranquilo. ¡Sobre todo que duerma tranquilo! Pronto se pasan sus efectos y vuelta a la misma cantinela.

A veces es necesario utilizar antibióticos, para eliminar a las “maras” bacterianas que se habían apuntado a la fiesta sin haber sido invitadas. Lo malo es que también eliminan a la microbiota saludable, o sea a las bacterias transeúntes que no habían hecho nada y hacían su labor sin molestar.

¡Estamos comiendo muy mal! Lo venimos diciendo desde hace tiempo

La dieta de nuestros niños está desbocada con las influencias comerciales. Los padres compran los “productos alimenticios” que diseñan las multinacionales y se quedan tan anchos.

No saben lo que son productos frescos, perecederos, locales, y de temporada. No van al mercado con la cesta y no conocen ni al tendero de la esquina ni al nuevo panadero que utiliza harina integral.

Van al supermercado, y llenan el carro “semanal” de productos alimenticios duraderos, poco perecederos, traídos de allende los mares y envueltos en plásticos no bio-degradables.

No os extrañe que con tales “productos alimenticios”, que no alimentos reales, el sistema inflamatorio esté más destartalado que un cacharro barato en manos de un muchachuelo.

¡Es necesario revertir el estado pro-inflamatorio!

Y si cambiamos los hábitos alimenticios para variar

Desde hace unos años, el estudio Predimed (Ver aquí) que valora los efectos de la dieta mediterránea en las enfermedades crónicas de los adultos, ha demostrado que es eficaz en la prevención y tratamiento de las enfermedades inflamatorias.

Tan importante como una buena alimentación es evitar los “productos alimenticios” industriales. Me niego a llamarlos alimentos, no son “comida real”. Son alimentos basura o pseudo-basura.

Diseñados por la industria alimenticia para su interés comercial. A bombo y platillo para que los “despistados” e “inconscientes” padres, se acerquen a escuchar su orquesta y caigan en sus dulces telarañas.

Dieta Mediterránea Tradicional

Inflamación de bajo grado

Nuestros niños están padeciendo Inflamación de bajo grado. Es algo así como decir que están en una situación de híper-respuesta frente a pequeños virus trotamundos o de pandillas de bacterias barrio-bajeras.

En el estudio IDEFICS se ha comprobado que los niños que consumen altos porcentajes de azúcar y harinas refinadas y bajos de frutas y verduras tienen elevados los marcadores inflamatorios, que indican la presencia de inflamación de bajo grado.

Nos han publicado un artículo sobre los efectos de la dieta mediterránea en los incautos pre-escolares. Que no paran de ponerse malitos y acaban teniendo complicaciones. (Ver aquí).

También hemos presentado una comunicación en el XXIX congreso anual de pediatría de la SEPEAP, sobre “mocos verdes persistentes” dónde tras realizar un buen lavado del ensuciado cerebro pro-industrial y que afecta a muchos pacientes, hemos conseguido unos resultados muy satisfactorios. (Ver aquí).

Alimentos saludables

Estamos equilibrando el destartalado sistema inflamatorio

No esperéis una resolución inmediata de los síntomas catarrales. Es posible que tengamos que iniciarnos con algún truco de pediatras. Pero no tardaréis en ver como se solucionan vuestros problemas. Un cacharro descabalado se arregla con empeño, pero se necesita tiempo.

Como podéis imaginar la re-solución partirá del propio organismo. En cuanto el sistema inflamatorio no se sofoque y se altere con los malditos virus de guardería, el problema habrá desaparecido.

Lo mejor de todo es que el sistema inflamatorio estará bien dispuesto frente a otras amargas experiencias de guardería. Es posible que os perdáis algunas “aventuras infantiles” como los ojos rojos por conjuntivitis, los increíbles dolores de las otitis, el sonido musical de las toses bronquiales, etc.

Afortunadamente si cuidáis la alimentación, os quedaréis sin conocer el comprometido final de la película: “La guerra de las galaxias guarderiles”.

Autor: Fernando Calatayud Sáez

Pediatría Nutricional en Ciudad Real.

Pediatría Nutricional

Dr. Fernando Calatayud

Trabajo codo a codo con una nutricionista, mi hija Blanca Calatayud.

Estamos estudiando la relación entre las enfermedades infantiles y el abandono de la Dieta Mediterránea Tradicional.

Dirección de la web y del blog: pediatríanutricional.com

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