Dieta Mediterranea

SOBREPESO Y OBESIDAD EN LA INFANCIA

26 octubre, 2020

Artículo original: «Eficacia de la recomendación de un patrón de dieta mediterránea en preescolares con sobrepeso y obesidad»

Pinchar aquí para ver el TEXTO COMPLETO: Artículo publicado en la revista: Acta Pediátrica Española

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Eficacia de la recomendación de un patrón de dieta mediterránea en prescolares con sobrepeso y obesidad

 Resumen

Introducción: Tras realizar algunas puntualizaciones – no suficientemente aclaradas en las guías de alimentación – hemos recurrido a la Dieta MediterráneaTradicional y hemos medido los valores antropométricos al comienzo y al finalizar el año del estudio, en pacientes que hacían un cumplimiento razonablemente correcto de las guías, y aun así tenían sobrepeso y  obesidad.

Pacientes y Métodos: Se incluyeron niños de 2 a 8 años con sobrepeso y obesidad en un programa de educación nutricional denominado “Aprendiendo a comer del mediterráneo”. Para evaluar la calidad de la dieta, hemos utilizado el Test KidMed y para poder medir las nuevas propuestas hemos diseñado el test de la Dieta Mediterránea Tradicional.

Resultados: Se obtuvo una muestra de 92 pacientes (42 niñas y 50 niños). La edad media fue de 5,3 años. Tras un año de intervención dejaron de ser obesos el 75,7 % y dejaron de tener sobrepeso el 74,3 %. En conjunto, el percentil del IMC descendió 12,1 puntos. Se consiguió una mejoría en la calidad de la alimentación reflejada en una mejor puntuación de ambos índices. El test de KidMed no resultó apropiado para el control del sobrepeso.

 Conclusiones: La aplicación de un patrón de dieta mediterránea tradicional en el ámbito familiar, ha resultado muy efectiva en el control de niños con sobrepeso u obesidad. Consideramos que el cumplimiento del test de la Dieta Mediterránea Tradicional junto al programa nutricional “Aprendiendo a comer del mediterráneo” han sido claves en los resultados.

Palabras Clave: Obesidad infantil, Sobrepeso infantil. Índice de masa corporal. Índice glucémico. Masa grasa. Intervención dietética. Atención Primaria.

Efficacy of the recommendation of a Mediterranean diet pattern in preschoolers with overweight and obesity

Abstract

Introduction: After making some points – not sufficiently clarified in the feeding guides – we have resorted to the Traditional Mediterranean Diet and we have measured the anthropometric values ​​at the beginning and at the end of the study, in patients who made a reasonably correct compliance with the guidelines, and even so they were overweight and obese.

Patients and Methods: Children aged 2 to 8 years with overweight and obesity were included in a nutritional education program called «Learning to eat from the Mediterranean». To evaluate the quality of the diet, we used the Kidmed Test and to measure the new proposals we designed the test Traditional Mediterranean Diet.

Results: A sample of 92 patients was obtained (42 girls and 50 boys). The average age was 5.3 years. After one year of intervention, 75.7% were no longer obese and 74.3% stopped being overweight. Overall, the BMI percentile fell 12.1 points. An improvement in the quality of the food reflected in a better score of both indices was achieved. The KidMed test was not appropriate for the control of overweight.

Conclusions: The application of a traditional Mediterranean diet pattern in the family environment has been very effective in the control of overweight or obese children. We believe that compliance with the Traditional Mediterranean Diet test along with the nutritional program «Learning to eat from the Mediterranean» have been key in the results.

Keywords: Childhood obesity, Child overweight. Body mass index. Glycemic index. Fat mass. Dietary intervention. Primary care.

Introducción

Una de las primeras y principales preocupaciones de los padres, es tener información sobre la alimentación más adecuada para sus hijos, siendo la consulta de contenido nutricional una de las más habituales e importantes en los primeros años de vida. Los pediatras de Atención Primaria tienen la responsabilidad de promover una alimentación adecuada para la infancia, enseñar hábitos alimenticios correctos y conseguir que estos se cumplan. No es fácil este cometido debido a la presión del mundo industrializado – tanto a padres como a profesionales – a la incorporación de la mujer al mercado laboral, a la escasez de tiempo y a la falta de monitorización nutricional efectiva, que va dando lugar a un abandono de los patrones tradicionales1. Todo ello ha supuesto un cambio en la elección de los alimentos para el consumo habitual así como en la forma de elaborarlos. En nuestro país están infrautilizados los nutricionistas que podrían apoyar estas actividades2,3.

La Fundación Española de Nutrición (FEN)4, hace una valoración de la Dieta Española en relación a los patrones de referencia, apreciando en el conjunto de la población, un bajo consumo de verduras, hortalizas, frutas, legumbres, cereales y un alto consumo de carnes y productos de origen animal así como de alimentos procesados. El estudio ALSALMA5 que valora la realidad del consumo nutricional en menores de 3 años, obtiene resultados parecidos, remarcando el exceso en el consumo de proteínas de origen animal. El patrón alimenticio tradicional está siendo modificado, y podría ser la causa del sobrepeso (SP) y de la obesidad (OB) así como de otras “enfermedades de la civilización occidental”6-8.

En general, el tratamiento actual del SP y la OB es bastante decepcionante, basándose fundamentalmente en la conjunción de varios factores como dieta hipocalórica, tratamiento cognitivo-conductual y ejercicio físico9. Esto dificulta la evaluación del papel de la dieta, y los estudios que se centran únicamente en el tratamiento nutricional no han aportado evidencia suficiente sobre qué dieta es la más efectiva10,11.                                                                                 Hemos realizado el presente estudio en pacientes de 2 a 8 años, cuya alimentación se acercaba a la recomendada por las Guías de Dieta Mediterránea (GDM)12, con un cumplimiento razonablemente correcto (test de KidMed de moderado a óptimo)13 y que a pesar de ello, se encontraban en SP y OB.

Tras realizar algunas puntualizaciones en el patrón alimenticio, no suficientemente aclaradas en las GDM, hemos des-industrializado la Dieta Mediterránea Tradicional (DMT), manteniendo la premisa de ser una dieta de carácter familiar, con moderación calórica y sin cálculo de calorías. Hemos monitorizado su cumplimiento con el programa “Aprendiendo a comer del Mediterráneo”, realizado por un pediatra y una nutricionista, midiendo los valores antropométricos y los de calidad alimenticia al comienzo, a los cuatro meses y al final del estudio tras un año de intervención.

 Material y Métodos

  1. Diseño del estudio

El estudio fue aprobado por el comité de Ética e Investigación del Hospital General Universitario de Ciudad Real. El diseño correspondió a un estudio analítico, prospectivo de comparación antes-después en el que se incluyó  a todos los pacientes de 2 a 8 años que acudieron a una consulta de pediatría de Atención Primaria, durante el período de Febrero de 2008 a Junio del 2017, que cumplían criterios de sobrepeso u obesidad, solicitando a los padres o tutores de los pacientes el consentimiento informado; Considerando sobrepeso cuando el IMC se encontraba entre los puntos de corte percentilares 85 y 95 y obesidad cuando era mayor o igual al percentil 95 según las Curvas y Tablas de crecimiento de la Fundación Orbegozo de 200414. Se consideraron criterios de exclusión a los pacientes que no realizaran una dieta mediterránea básica, medida con el test de KidMed, o bien la presencia de enfermedades genéticas, dismórficas o trastornos endocrinos diferentes al sobrepeso y obesidad idiopática. Se incluyeron niños desde los 2 años de edad, ya que la DMT no puede considerarse una dieta de intervención, sino una dieta habitual de alta calidad, que no limita el consumo de calorías, sino que escoge los alimentos más adecuados y limita los incorrectos15.

Intervenciones: Todos los pacientes del estudio y sus familias, fueron incluidos en el programa de educación nutricional “Aprendiendo a comer del mediterráneo”, monitorizando sus hábitos alimenticios, hasta la consecución de una dieta de alta calidad nutricional, como la DMT. El programa consta de una visita mensual de unos 30 minutos por parte de la nutricionista y 15 minutos por el pediatra, durante los 4 primeros meses y bimensual hasta completar el año de seguimiento. En la primera visita se explican los fundamentos de la DMT, consistente en esencia, en la dieta mediterránea que propone la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC)12 y otras entidades científicas16,17con algunas puntualizaciones del patrón de la dieta mediterránea que hemos resumido en la tabla I.

Tabla I: Principales carácteristicas de la Dieta Mediterránea Tradicional indicada en nuestro estudio (DMT).

Dieta Mediterránea Tradicional (DMT)
Índice glucémico/carga glucémica (IG/CG) Bajo IG/CG
Crudos Aumentar
Fibra Se fomenta
Cereales Integrales completos
Azúcares Evitar
Bebidas azucaradas No se recomiendan
Leche y derivados Lácteos fermentados y desnatados:  < de 2 raciones/día
Carnes y embutidos Menos de 3 veces /sem. Preferible blanca y magra
Aceite oliva Uso pref. virgen extra como aliño
Precocinados Evitar
Alimentos industriales infantiles Evitar
Dieta para toda la familia Todos la misma comida, sin excepciones.

 Esta dieta está fundamentada en el Decálogo que la Fundación de la Dieta Mediterránea propone a través de su web18 y ha sido proclamada como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco19. Está caracterizada por un alto consumo de alimentos de origen vegetal no procesados como frutas, verduras, hortalizas, cereales integrales, legumbres y frutos secos, un aliño principal con aceite de oliva y especias, un consumo de bajo a moderado de alimentos de origen animal como lácteos fermentados, pescados, huevos y carnes magras, y un bajo consumo de azúcares, harinas refinadas y precocinados.

Se promocionó en el ámbito familiar el consumo de alimentos naturales, crudos, y de temporada, como las frutas, verduras, hortalizas, frutos secos, legumbres y aceite de oliva virgen extra, hasta superar el 25-50 % del total de los alimentos diarios. Se limitaron los alimentos con alto índice glucémico/carga glucémica (IG/CG), como los azucares, las harinas refinadas y la patata; se recomendó el uso de cereales integrales. Se limitaron las grasas saturadas, disminuyendo el consumo de carnes, y derivados cárnicos a menos de 3 veces a la semana y entre los lácteos se recomendaron los fermentados y desnatados sin azúcar añadida. Y por último se desaconsejaron los precocinados y alimentos industriales con alto IG/CG y/o con grasas trans o industriales. El consejo dietético se realizó de forma individualizada a cada paciente y a sus padres, con la propuesta de que fuera seguido por toda la familia. No se desarrolló intervención específica programada sobre actividad deportiva, ni sobre aspectos cognitivos-conductuales, salvo recomendaciones generales. En los controles mensuales se abordaron temas generales (los desayunos saludables, almuerzos y meriendas, frutas y verduras, cereales integrales) y temas específicos relacionados con las mayores dificultades ambientales (fiestas y cumpleaños, golosinas y snacks, vacaciones, comer fuera de casa, comedor escolar…etc.).

  1. Variables del estudio

Al inicio, en los controles intermedios y al acabar el programa, se determinaron las variables antropométricas – peso, talla, IMC, pliegues cutáneos, perímetro del brazo, cintura y pelvis – y a partir de ahí se calcularon la masa grasa, masa magra, área muscular del brazo y cociente cintura/cadera, tal y como recomienda el comité de expertos de la Asociación Española de Pediatría. El peso y la talla se realizaron en ropa interior, con una báscula-tallímetro Seca homologada. El IMC se calculó según la fórmula: peso en Kg. dividido por el cuadrado de la talla en metros y se tipificó a los pacientes según las Curvas y Tablas de la Fundación Orbegozo14. Los pliegues cutáneos se midieron con un plicómetro Holtain homologado y por un solo investigador; se eligió el valor medio de tres mediciones consecutivas. Los perímetros de cintura, cadera y perímetro del brazo fueron medidos por un único investigador tres veces consecutivas con una cinta métrica no metálica e inextensible; Se tomó como valor el correspondiente a la media de las tres mediciones. El área muscular del brazo se calculó a partir de la medición de la circunferencia en el punto medio del brazo y de los valores del pliegue graso tricipital20. El porcentaje de grasa corporal se calculó según las formulas de Slaugther et al21.

Para evaluar la calidad de la dieta mediterránea hemos utilizado el Test de KidMed13, (Se expone con los resultados en la tabla 5) consiste en un cuestionario de 16 preguntas que deben responderse de manera afirmativa/negativa (sí/no). Las respuestas afirmativas en las preguntas que representan una connotación negativa en relación con la dieta mediterránea (son 4) valen -1 punto, y las respuestas afirmativas en las preguntas que representan un aspecto positivo en relación con la dieta mediterránea (son 12) valen +1 punto. Las respuestas negativas no puntúan. Por tanto, dicho índice puede oscilar entre 0 (mínima adherencia) y 12 (máxima adherencia).

Para poder medir las nuevas puntualizaciones propuestas hemos desarrollado un test complementario llamado Test infantil de la Dieta Mediterránea Tradicional (TiDMT) (Se expone con los resultados en la tabla 6), con la misma estructura y al que se agregan ítem con preguntas nutricionales y conductuales a nuestro juicio no reflejadas en el test de KidMed22. Este test consta de 20 preguntas que deben responderse de manera afirmativa/negativa. A diferencia del test de kidmed, en este test todas las preguntas son positivas  por tanto se puntuan con 1 punto en caso de afirmación pudiendo oscilar el resultado entre 0 y 20 puntos. Se considera “Mala calidad” la puntuación del test por debajo o igual a 7 puntos, se considera “Necesidad de mejorar” la puntuación entre 8-14 puntos y se considera “Dieta mediterránea tradicional óptima” las puntuaciones por encima de 15 puntos. En cada visita evaluamos los test nutricionales y analizamos con los pacientes y sus padres las dificultades que iban surgiendo y como podíamos modificar la conducta para obtener los mejores resultados. Ambos cuestionarios permiten calcular el índice KidMed y el índice de la DMT. Según la puntuación obtenida en el cuestionario KidMed se obtienen 3 grados de calidad de la dieta mediterránea: a) buena u óptima, cuando la puntuación es igual o mayor a 8; b) media o necesidad de mejorar la dieta o los hábitos nutricionales, cuando la puntuación está comprendida entre 4 y 7, ambos inclusive, y c) dieta con mala adecuación o de baja calidad, cuando la puntuación es igual o inferior a 3. Según la puntuación obtenida en el índice de la DMT, se obtienen tres grados: baja calidad <7, calidad moderada 8-14, calidad optima >14.

Tamaño muestral y análisis estadístico

Se calculó el tamaño de la muestra para un nivel de significación de 0,05 y una potencia del 80% asumiendo una disminución en el percentil del IMC de 8 unidades y una desviación típica de la variable diferencia de 25 unidades, ajustando para un 25%  de pérdidas, se obtuvo un tamaño muestral de 64 pacientes.                                                                                        Se utilizó el paquete estadístico SPSS 15.0. Se realizó un análisis descriptivo con estadísticos de tendencia central y de dispersión para variables cuantitativas y frecuencias absolutas y relativas para variables cualitativas. Las diferencias  de los valores medios de las variables cuantitativas al inicio y al final de la intervención se analizaron mediante la prueba T de Student para datos dependientes previa comprobación de la normalidad de la distribución de las variables mediante la prueba de Shapiro-Wilk , utilizando un intervalo de confianza del 95%. Para las variables categóricas se utilizó el test de MacNemar. Se fijó un nivel de significación α=0,05.

Resultados

De acuerdo al cálculo del tamaño muestral efectuado, se propuso participar en el programa “Aprendiendo a comer del mediterráneo” a 117 familias, de las cuales 20 rehusaron participar. De las 97 familias incluidas, 3 abandonaron el programa tras la primera sesión y 2 tras la 5ª sesión. Tres familias por dificultades sociales o personales para implementar la dieta y dos por miedo a inducir trastornos anoréxicos.

Completaron por tanto el estudio un total de 92 pacientes, de los cuales 50 eran niños y 42 niñas. La edad media fue de 5,3 años (rango entre 2-8). Al comenzar el estudio el 49 % de los pacientes tenían obesidad y el 51 % sobrepeso. (Tabla 2).

Tras un año de intervención el 52% de los pacientes se encontraban por debajo del percentil 85 del IMC, considerándose por lo tanto en situación de normo-peso. Dejaron de ser obesos el 75, 6 % (IC95%: 55-79 p<0,001) y de los que tenían sobrepeso el 74,3 % alcanzaron valores normales (IC95%: 68-84 p<0,001) (Fig. 1). El 91.3% acabaron el estudio con un percentil del IMC más bajo que al inicio. En conjunto, el percentil del IMC descendió con la intervención desde un valor medio de 92,6±4,13 a 80,51±13,07, diferencia media de 12,1±1,36 (IC95% 9,3 a 15,7 p<0,001). Las variables antropométricas antes, a los 4 meses y después de la intervención se exponen en la tabla 3.

Las  mayores diferencias se obtuvieron en los cuatro primeros meses, con una bajada del IMC de 0,97 que reflejado en percentiles del IMC suponía una disminución de 12,2 puntos porcentuales. En los 8 meses restantes, el IMC bajó 0,73 puntos y aumentó ligeramente el percentil del IMC (Tabla 3).

Los parámetros que evalúan la adiposidad periférica disminuyeron de forma significativa. En el conjunto de la población de estudio la pérdida de masa grasa fue del 13,3% respecto a los valores iniciales. En los parámetros determinantes del crecimiento y desarrollo como son la talla y la masa magra, se produjo un incremento adecuado, estadísticamente significativo. La masa magra (%) del brazo aumentó adecuadamente, mientras que disminuyó significativamente la masa grasa (%). No se observaron diferencias significativas entre niños y niñas. En la Tabla 4 se recogen los resultados de valores antropométricos según sexo.

Los hábitos dietéticos de los pacientes también habían mejorado en el conjunto de la muestra al finalizar el programa. Así, se observó un aumento en el número de pacientes que consumían frutas, verduras, pescado, cereales integrales y lácteos fermentados; También disminuyó el consumo de golosinas y la bollería industrial (tabla 5). Durante los años anteriores al estudio, se utilizó el test de KidMed como medida de prevención, no resultando apropiado para evitar el SP y la O de la muestra. El valor medio del índice KidMed al iniciar el programa era de 7,05±1.77 puntos. El 51,09 % de los pacientes obtuvieron una calificación según el test de KidMed de “necesidad de mejorar” y el 48,91 % obtuvo la calificación de dieta óptima. Al finalizar el estudio el 98,5% de los niños obtuvieron niveles óptimos con una media de 9,17±1,26 puntos, diferencia media de 2,11±0,12 (IC95%: 1,91-2,31 p<0,00). (Tabla 5).

Al inicio del estudio el valor medio del índice TiDMT fue de 6,89±2,03 calificándose como dieta de mala calidad. El 63,2% de la muestra obtuvo una puntuación por debajo de 7puntos  (dieta de mala calidad) y el 36, 8% obtuvo una calificación por debajo de 14 puntos (necesidad de mejorar). Al finalizar el estudio la nota media fue de 16,2 ±1,89 puntos calificándose de Dieta Mediterránea Tradicional Optima. Solo un 3,5% de la muestra obtuvo una puntuación por debajo de 7 puntos. Un 43,2% de la muestra obtuvo la calificación de “necesita mejorar” y un 53,3% de la muestra obtuvo la calificación de “Dieta Mediterránea Tradicional Optima” (Fig 2).

Discusión

Los niños y niñas menores de 8 años no tienen suficiente capacidad de autonomía para elegir los alimentos adecuados. Dependen en gran parte de la dinámica familiar – en general comen lo que sus padres han dispuesto – y por tanto su salud nutricional va a estar condicionada por el tipo de alimentación que se realiza en la familia. Nuestro trabajo ha estado centrado en la dieta familiar. En esta edad (< de 8 años) la actividad física suele ser intensa, corren y se mueven mucho más que en edades posteriores y por tanto no propusimos ningún tipo de actividad deportiva adicional para controlar el sobrepeso. El estado emocional y psíquico era en general bueno, por lo que tampoco hemos considerado necesario realizar terapia psicológica o cognitiva-conductual.

Los pacientes escogidos estaban siguiendo los patrones recomendados por las GDM, con elevadas puntuaciones en el test de KidMed (>7), y a pesar de ello presentaban SP u OB. En estas condiciones particulares, podemos decir que los cambios originados en los valores antropométricos tras la intervención, han sido debidos exclusivamente a los cambios alimenticios realizados.

Las puntualizaciones realizadas sobre la dieta mediterránea convencional, han sido eficaces en la reducción del percentil del IMC, en pacientes que ya comían razonablemente bien según las GDM. Llama la atención la notable bajada del percentil del IMC en el 91 % de los casos, que ha condicionado que hayan dejado de tener obesidad el 75,6 %  y sobrepeso el 74,3 %. Más de la mitad de los niños estudiados (52 %) alcanzaron un estado de normo-peso para su edad y gran parte del resto mejoró su percentil considerablemente. En conjunto el percentil del IMC descendió más de 12 puntos de media, lo que nos indica que hubo una respuesta muy saludable al programa nutricional.

Los resultados en los primeros cuatro meses fueron muy satisfactorios, pero fue complicado mantener esos percentiles en los restantes 8 meses del estudio. Creemos que debido a las dificultades para mantener el estado de alerta y la concienciación de las familias, mientras que no cambie el ambiente obesogénico que predomina en nuestra sociedad y que socava gran parte de nuestros esfuerzos terapéuticos.

Llama la atención la gran bajada de masa grasa (-13,3 %), sin que afectara a la masa magra, que se elevó adecuadamente. Los resultados fueron similares en ambos sexos y el crecimiento de la talla fue satisfactorio, tal como se esperaba.

Se han publicado pocos artículos en referencia a los efectos de la aplicación de la dieta mediterránea en el tratamiento del SP y de la OB, con resultados contradictorios22-25. Nuestro equipo ha publicado estudios con DMT en niños y adolescentes con SP y OB7, así como en enfermedades recurrentes inflamatorias, con unos resultados muy esperanzadores8,9. En todos ellos utilizando el mismo programa de educación nutricional “Aprendiendo a comer del mediterráneo”. Este programa educativo refuerza los  conocimientos y habilidades de las familias, monitorizando la consecución de una dieta mediterránea de la máxima calidad, junto a la promoción de hábitos de conducta que favorezcan un mejor control de la alimentación. La adherencia de la  familia es un factor clave en el éxito de la intervención.  

Uno los aspectos destacados del programa, es que no se recomienda restricción calórica, ni contaje de calorías. Aunque se remarca el saber diferenciar entre estar “lleno” y estar “satisfecho”. Las dietas hipocalóricas conducen a una menor adherencia terapéutica y a una menor consecución de pérdida de peso en el medio plazo, que las dietas sin restricción calórica26. Consideramos que si la familia incluye un alto contenido de frutas, verduras y hortalizas en su menú, respeta horarios (no pican entre horas) y controla las cantidades de los platos consistentes no es necesario contar calorías. Una de las principales reglas que fomentamos entre las familias participantes, fue la de consumir alimentos naturales, crudos, de temporada, y por tanto perecederos, frente a los alimentos industriales, enlatados, empaquetados y con larga fecha de caducidad. Los alimentos naturales recién obtenidos o recolectados han sido la base de la dieta humana -así como la de todos los mamíferos- desde tiempos ancestrales; Estos alimentos naturales, con sus fermentos, vitaminas, minerales y macro-nutrientes, están en las mejores condiciones de ser asimilados adecuadamente por el aparato digestivo.

La microbiota depende de los alimentos que comemos, y tiene unas características específicas en el ser humano, fruto de la adaptación conjunta al modelo de alimentación27-29. La microbiota intestinal interviene en la digestión de los alimentos, la producción de vitaminas esenciales, el mantenimiento de la homeostasis en el tracto gastro-intestinal, y la modulación del metabolismo lipídico en los órganos periféricos. El fenotipo obeso se relaciona con mayor fermentación microbiana y extracción de energía30.

El desarrollo industrial ha condicionado la utilización masiva de harinas y azúcares refinados con alto IG/CG, debido a sus mejores condiciones de conservación y la mejor palatabilidad del producto obtenido, pero no se ha tenido en cuenta los enormes cambios metabólicos que se producen en el organismo, como el aumento excesivo de la insulina postprandial y la hipoglucemia reactiva16. Con la DMT promocionamos alimentos ricos en fibra y con bajo IG/CG, recomendando un consumo abundante de verduras, hortalizas, frutas, legumbres, frutos secos y cereales integrales30,31. Varios estudios han concluido que con las dietas de bajo IG/CG, se obtiene una mayor pérdida de peso, de IMC y de masa grasa que con otras dietas32,33.

Aunque con moderación, a modo de aliño, el aceite de oliva fue la principal grasa alimenticia recomendada, la mayoría de las familias ya lo utilizaban, únicamente insistimos en que fuera extra virgen por su mayor aporte de ácidos grasos esenciales y polifenoles. De acuerdo a las recomendaciones de la Fundación de la Dieta Mediterránea18 limitamos el consumo de grasas saturadas, trans e industriales, disminuyendo el consumo de carnes, embutidos, lácteos, bollería industrial y precocinados. De esta manera también se limitó el consumo de proteínas de origen animal, aumentando las de procedencia vegetal.

Anteriormente al desarrollo de nuestro estudio, fomentamos la aplicación del test de KidMed  con la intención de prevenir el SP y la O. A pesar de lo cual no obtuvimos resultados satisfactorios, por lo que decidimos realizar un nuevo test de la DMT, que recogiera aspectos importantes de la dieta mediterránea que no habían sido detallados. Muchos de los niños que tenían un test de KidMed óptimo, suspendían en el índice de la DMT. Cuando comenzaron a mejorar la puntuación con el nuevo test, es cuando obtuvimos resultados satisfactorios. En el test de KidMed, no se recogen algunas variables que creemos importantes para el control del peso de los pacientes. No se diferencia entre cereales refinados y cereales integrales, tampoco se hace referencia al consumo de azúcar o zumos industriales azucarados. Y en general no se tiene en cuenta el IG/CG. En el apartado de los lípidos, no se limita el consumo de grasas saturadas, ni se evalúa su consumo. No permite detectar un exceso en el consumo de proteínas animales. No se hace ninguna valoración del consumo de alimentos crudos, ni se especifica la cantidad mínima a tomar. No se tiene en cuenta tamaños de ración y horarios. La cumplimentación del test KidMed no se ha mostrado eficaz para prevenir el sobrepeso y para detectar qué pacientes iban a mejorar sus patrones ponderales.

Con el test de la DMT hemos querido medir y evaluar las puntualizaciones nutricionales a las que hemos hecho referencia, que no quedan reflejadas en el test KidMed, y que nos parecen importantes para el adecuado control de la sobrecarga ponderal. Asimismo hemos añadido puntualizaciones de carácter educacional, que nos ayudan a dirigir a las familias por la difícil y frágil senda que supone la reestructuración de la conducta alimenticia habitual.

La incorporación progresiva de todos los lactantes a la DMT en nuestra consulta, ha tenido como resultado la llamativa disminución de SB y OB, que ha retrasado la finalización de este estudio por falta de pacientes. Es interesante reseñar, que este modelo de alimentación también ha sido eficaz en la prevención de otras enfermedades infantiles de carácter inflamatorio6-8.

Entre las limitaciones de este estudio, destacamos la falta de un grupo control aleatorizado que hubiera dado más firmeza a las conclusiones, y la no realización de pruebas complementarias sistemáticas para medir los perfiles lipídicos y los marcadores inflamatorios.

En conclusión, nuestro estudio apoya la hipótesis de que una alimentación de alta calidad nutricional como la Dieta MediterráneaTradicional puede contribuir a prevenir y mejorar el control del sobrepeso y obesidad infantil. El test de la DMT junto al programa nutricional “Aprendiendo a comer del mediterráneo” han sido claves en los resultados. Introduciendo algunas puntualizaciones en el patrón de la dieta mediterránea hemos obtenido un descenso considerable en el percentil de IMC y consecuentemente en el control del SP y la OB. Los alimentos naturales abundantes en agua, vitaminas, minerales, fermentos, fibras y con una composición en macro-nutrientes equilibrada, son la base de una dieta de calidad, fundamental en la prevención y el tratamiento del sobrepeso y la obesidad. Una puntuación alta en el test de KidMed no garantiza un estado nutricional adecuado, y no se ha mostrado eficaz en nuestro estudio para prevenir el sobrepeso y la obesidad.

ABREVIATURAS:

OB…………….Obesidad

SP……….…….Sobrepeso

DM/T………….Dieta Mediterránea/Tradicional

GDM………….Guía de la dieta mediterránea

IG/CG……….Índice glucémico/carga glucémica.

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TABLA 2.  Caracteristicas de la muestra total y por sexos.
Total   Niños  Niñas
N = 92 N = 50 N = 42
 Edad en años* 5,37(2,60) 5,42 (2,36) 5,23 (2,9)
IMC* 19,77 (1,43) 19,97 (1,70) 19,68 (1,04)
Percentil de IMC 93,51(4,81)    94,06(4,5) 91,61 (5,06)
Sobrepeso 47 (49 %)         22(44%) 25 (59,5%)
Obesidad 45 (51 %)         28 (56 %) 17(40,5%)
Test de kidmed 7,11 (1,76)    6,58 (1,7) 7,23 (1,89)
          *Media (desviación estándar).
          *IMC: índice de masa corporal.

 

TABLA 3. Valores antropométricos al inicio, a los 4 meses y al año de intervención en los 92 pacientes del estudio
Intervalo de confianza para la media al 95%
    Media Desviación  Típica Limite inferior Limite superior
           
Peso (kg) Inicio 26,57 8,67 24,35 28,79
  4 meses 26,5 8,42 24,19 28,46
  Año 29,02 9,23 26,89 31,47
Talla (m) Inicio 1,14 0,16 1,1 1,18
  4 meses 1,17 0,16 1,12 1,21
  Año 1,21 ,132 1,18 1,26
IMC (kg/m2) Inicio 19,84 1,21 19,42 20,13
  4 meses 18,87 1,54 18,33 19,12
  Año 19,05 1,72 18,61 19,51
Percentil de IMC Inicio 92,96 4,76 92,29 94,71
  4 meses 80,42 14,02 76,3 83,48
  Año 80,51 13,21 77,7 84,24
KIDMED (puntos) Inicio 7,05 1,79 6,66 7,56
  4 meses 8,4 1,21 9,89 10,49
  Año 9,17 1,19 10,14 10,77
% Masa Grasa Inicio 23,79 6,49 22,45 25,69
  4 meses 20,93 6,23 18,6 21,81
  Año 20,25 6,18 17,93 21,07
% Masa Muscular Inicio 19,97 5,81 18,36 21,38
  4 meses 20,68 5,9 19,19 22,23
  Año 22,87 6,12 21,55 24,74
Pliegue Tricipital (mm) Inicio 16,3 5,77 14,86 17,74
  4 meses 13,1 4,4 12 14,2
  Año 12,71 4,41 11,61 13,81
Pliegue Subescapular (mm) Inicio 12,18 5,61 10,78 13,58
  4 meses 9,59 4,82 8,39 10,8
  Año 9,52 5,63 8,12 10,93
Cintura (cm) Inicio 60,66 7,11 58,88 62,43
  4 meses 58,73 6,7 57,05 60,4
  Año 60,31 6,45 58,7 61,92
Cadera (cm) Inicio 66,76 9,52 64,38 69,14
  4 meses 65,8 9,07 63,53 68,06
  Año 69,24 9,03 66,99 71,5
ICC Inicio 0,915 0,078 0,89 0,93
  4 meses 0,897 0,057 0,88 0,91
  Año 0,875 0,058 0,86 0,88
Perímetro del brazo (cm) Inicio 20,18 2,78 19,49 20,87
  4 meses 19,88 2,43 19,27 20,49
  Año 20,48 2,68 19,81 21,15

 

Tabla 4. Valores antropométricos al inicio, a los cuatro meses y al final según sexo
  Niños       Niñas    
  N = 50 N = 42  
Inicial 4 meses Final P Inicial 4 meses Final P
Peso (kg) 27,55

(8,6)

27,51  (8,15) 30,29  (8,34) 0,17 25,36 (9,12) 25,27 (8,34) 27,56 (9,12) 0,17
Talla (cm) 1,16

(0,16)

1,19    (1,19) 1,24    (0,12) 0,04 1,12 (0,13) 1,15  (0,12) 1,19   (0,19) 0,04
IMC (Kg/cm2) 19,98

(1,7)

19,

(1,7)

19,34  (2,12) 0,25 19,68 (1,02) 18,65 (1,23) 18,7 (1,44) 0,25
Percentil 94,06

(4,5)

83,1

(12,7)

84,1  (12,01) 0,01 91,61 (4,87) 77,15 (12,98) 76,12 (12,45) 0,01
Masa Grasa  (%) 22,84

(5,57)

20,26

(4,9)

19,87  (4,76) 0,01 24,95 (6,9) 21,75 (22,01) 20,7 (6,34) 0,01
Masa Muscular (%) 20,97

(5,71)

21,28

(4,23)

23,93  (5,11) 0,02 18,75 (5,97) 19,46 (6,02) 21,58 (6,53) 0,02

 

Tabla 5. Test de KidMed antes, a los cuatro meses y después de la intervención
TEST KIDMED INICIO 4 MESES FINAL
Toma una fruta o zumo de fruta todos los días 92,4 93,5 97,8
Toma una segunda fruta todos los días 39,1 60,9 79,3
Toma verduras frescas o cocinadas regularmente una vez al día 52,2 75,0 81,5
Toma verduras frescas o cocinadas más de una vez al día 6,5 7,6 34,8
Toma pescado fresco con regularidad (dos o tres veces por semana) 79,3 94,6 94,6
Toma  una vez o más a la semana comida de tipo fastfood 76,1 22,8 17,4
Le gustan las legumbres 83,7 94,6 94,6
Toma pasta o arroz casi a diario 95,0 94,0 90,0
Desayuna un cereal o derivado 88,0 88,0 88,0
Toma frutos secos con regularidad 27,2 26,1 26,1
Utiliza  aceite de oliva 96,7 96,7 96,7
No desayuna 17,4 18,5 18,5
Desayuna un lácteo 90,2 90,2 90,2
Desayuna bollería industrial 28,3 28,3 16,3
Toma 2 yogures y/o queso diario 96,7 96,7 96,7
Toma dulces y golosinas diariamente 25,0 14,1 10,9

  

TABLA 6. Resultados test infantil de la dieta mediterránea tradicional (TiDMT)
INICIO 4 MESES AÑO
Toma dos piezas de fruta mínimo todos los días. 29,3 82,6 84,8
Toma verduras frescas u hortalizas en todas las comidas, como primer plato o acompañando al plato principal? 30,4 52,2 67,4
Limita los azúcares (cereales de desayuno azucarados, yogures azucarados, batidos azucarados, bollería, refrescos, galletas altas en azúcar, dulces, golosinas, helados, etc). 23,9 67,4 87,0
Utiliza la patata de forma esporádica (1-2 v/s) y evita que sean fritas. 33,7 72,8 82,6
Le gustan las legumbres y las toma 1 o más veces a la semana no siempre acompañadas de carne. 15,2 69,6 82,6
Toma pescado blanco o azul, moluscos y mariscos con regularidad (2 o 3 v/semana). 93,5 89,1 93,5
Consume cereales integrales (pasta integral, arroz integral, pan integral, etc) de forma controlada y limita el consumo de harinas refinadas como el pan blanco a menos de 40g diarios. 30,4 69,6 73,9
Limita el consumo de conservantes y grasas vegetales hidrogenadas,  utilizando habitualmente alimentos caseros no procesados. 21,7 78,3 81,5
Lácteos: Toma preferiblemente desnatados en forma de  yogur natural y queso preferiblemente de cabra u oveja, evitando el uso de yogures azucarados, postres lácteos, natas, margarinas, helados etc. 26,1 73,9 75,0
Consume embutidos exclusivamente magros 1-2 veces por semana máximo. 20,7 77,2 87,0
Consume carne 1-2 veces por semana maximo, preferiblemente magras (aprox 120 g/ración). 9,8 67,4 80,4
El 30- 50 % de su menú diario está formado por  alimentos crudos o semicrudos. (frutas, hortalizas, verduras, sopas, purés, frutos secos crudos, aceite de oliva virgen extra, etc)  eligiendo preferiblemente los de temporada. 7,6 50,0 65,2
Comida basura (dentro o fuera de casa)  no más de 1 vez por semana. 10,9 70,7 82,6
Consume como grasas principales aceite de oliva virgen extra y frutos secos crudos. 43,5 59,8 76,1
Tiene un desayuno completo (energético y de calidad). 18,5 76,1 89,1
No picotea entre horas. 23,9 81,5 85,9
El tamaño de la ración es el recomendado, si se queda con hambre se le ofrece fruta. 47,8 81,5 87,0
Come acompañado de su familia. 69,6 70,7 73,9
Realiza actividad física de forma habitual (0-3h/s=0, >5h/s=1). 69,6 64,1 72,8
Duerme de 7 a 9 horas diariamente. 85,9 87,0 92,4

Figura 1. Porcentajes de sobrepeso y obesidad al inicio, a los 4 meses y al año de tratamiento.

 

 

Figura 2. Valoración del test de kidmed al inicio y al final del estudio.

 

 

 

 

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